Vivencias, momentos, periodos, recuerdos que nos dejan enseñanzas…
Para bien o para mal la vida se conforma de múltiples instantes, pudiendo estos ser efímeros o por el contrario trascendentes definitivamente marcan el camino que seguiremos en el futuro. Todas las prácticas recolectadas se vuelven parte de la persona que a su mismo transcurrir asimila y convierte en premisas. De la misma forma el aprendizaje es un andar diario y constante de nuevos y renovados modos de fabricar una misma pretensión, para un fotógrafo el mantenerse en constante evolución es tarea diaria, enfrascarse en una misma visión puede terminar en la pérdida de la creatividad misma…
Escuche por ahí que para ser un buen fotógrafo no basta tener el mejor ni el más sofisticado equipo, un buen fotógrafo implica descubrir en la fotografía una pasión, una forma de ver la vida. La fotografía es ahora ya una parte de mí, cabe mencionar que el hecho de estar detrás de la cámara se tornó de una simple satisfacción a un período de placer intrínseco… por que la insistencia en la pasión por las cosas?... es simplemente que creo firmemente en ello, si no haces las cosas con pasión no obtendrás el resultado que esperas…
En esta ocasión la locación fueron los alrededores del zócalo de la ciudad, un escenario pretérito en contraste con un sujeto presente y lleno de vida… un momento sensitivo marcado en la más secreta presencia vista...
José Antonio
